La música de Perdutto surge de una doble obsesión: la intuición de la carga lúdica que hay en la electrónica más experimental, y la creencia incondicional en la fuerza de la electricidad como generadora de sonido. En otras palabras, parte de ese entrecruzamiento de géneros enteramente contemporáneo que lo mismo exhibe la apertura de criterio de sus responsables que su lúcida percepción de la compleja, sofisticada y nada previsible línea del tiempo que habitan.
El grupo nace de la inquietud de Uriel Villalobos, músico y productor originario de Lagos de Moreno, Jalisco, por dar continuidad a su quehacer musical. Años atrás, Villalobos fundó God Is My Name, trío responsable de una electrónica por demás nebulosa que editó un álbum con el apoyo del sello Nopal Beat Records, hecho que lo hizo emigrar a Guadalajara. En un primer momento, Perdutto parecía más un proyecto de electrónica intimista, pero el encuentro de Villalobos con el guitarrista Andrés Orozco, el bajista Walter Domínguez –estos dos también parte del grupo de rock instrumental, Sutra– y el baterista Abel Álvarez, terminarían por encaminarlo hacia otra esquina sonora. Nostalgia trip, neo glam, son sólo algunas etiquetas que podrían calificar a una música que instintivamente reconoce el valor de los pasajes instrumentales y su capacidad para generar imágenes en el escucha. (Enrique Blanc)

July 12, 2008 at 8:52 pm
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